"Las cosas aparecen si no las buscas y así es como llegaste tú."

domingo, 6 de julio de 2014

De fondo a fondo

Mira, hacemos un trato: cuando nos miremos a los ojos lo haremos por necesidad y no porque nos guste, que la educación es lo primero ya lo sabes. Lo segundo serán las palabras, no quiero ni rastro de debilidad, no quiero sinceridad porque la tuya me hace flojear y no me lo puedo permitir a estas alturas. Me apetece llamarte por tu nombre, los motes cariñosos están sobrevalorados y yo no quiero sobres de ningún tipo, mas bien porque no creo que esté a la altura y tampoco lo quiero estar. Ahora, no me digas te quiero, no me abraces con fuerza porque me duele, aunque se que a ti te dolerá no hacerlo, no me hables de futuro y de felicidad eterna que yo quiero volar, así tal cual, donde me pille. Y si no vuelo pues me caigo y me levanto y allí estaré, "a la misma hora, en el mismo sitio", inventándome unas alas nuevas.
En fin, deja que sea yo misma, con mis mas y mis menos, aunque de los últimos tenga mas, vamos a llevarnos bien y a querernos en el fondo, porque si te soy sincera, yo eso ya no lo puedo evitar.

jueves, 8 de mayo de 2014

[...]

Y ahora que nadie me ve, aprovecho para coger todo lo que pille y arrojarlo por la ventana, incluidas las fotos, los armarios, los espejos, que no sirven para otra cosa que para poner forma a los sentidos y encima, describirlos mal. También voy a tirar las sonrisas forzadas y las inversas, que son las peores, los dolores no, que esos no se van ni echándolos y bueno, vosotros os quedais, porque sí, y se acabó.

viernes, 2 de mayo de 2014

Cabezas con título de ave.

A veces noto que me sobra el cuerpo, y otras que me falta por todas las cosas que querría que pasaran por él. Es así como cuando corres y te falta el aire, cuando haces todo lo posible para que te entre todo de golpe y recuperarte de una vez. Es así, puede que sea una mezcla entre ambición, poca paciencia y dolor. Sí, duele un poco la verdad, más la cabeza que otra cosa, pero es que ella se lleva la peor parte. Si las cabezas tuviesen alas la mia habria emprendido vuelo hace bastante tiempo y mi cuerpo se habria quedado en cualquier parte porque sin ella no es nada. Bastantes cabezas voladoras se habrian quedado agustito en sus respectivos cuerpos, cobijadas por eso que ahora está tan de moda ¿cómo se decía? Ah si, puras apariencias repletas de inseguridades tapadas por ropa de Zara, Bershka o que se yo. El caso es que mi cabeza quiere a las nubes de casa y yo por desgracia no se aun como llegar a ellas, y cuando digo aun digo que mañana será otro día. Uno más o uno menos para los pesimistas. Para mi, en cambio, es otro billete de tren, otro 0 esperando a que lo convierta en matricula de honor, de aire y de mucha vida.

domingo, 6 de abril de 2014

~

A mi no me duelen los recuerdos.
A mi lo que me duele es el presente, que no es como ellos.

sábado, 5 de abril de 2014

Luces y acción.

Te echo de menos querida; dónde narices has metido tus sueños, tus propósitos, tus virtudes ¿dónde?Pues que pena oye. Tú, que eras como el acero, ahora te has derretido y no hay por donde cogerte, no se rescatarte, perdón. Aunque la que debería pedir perdón eres tú, por dejar de lado eso que tenías, o que sigues teniendo pero que ya no sacas a pasear. Que guardado te lo tienes chica, sabía que era valioso, pero no tanto como para esconderlo y no volverlo a utilizar.
 Dime, ¿volverás? yo quiero que vuelvas, que vuelvas entera, como antes, como cuando sonreias. ¿Sabes lo que es sonreir verdad? Bueno, a lo mejor se te ha olvidado. Tranquila, yo te enseño, yo te doy un 0 y vuelves a empezar, pero con una condición; apaga el despertador y no pienses, que esta vez no te hará falta, solo apágalo y sal ahi, que la función debe continuar. 
Pero sobretodo, y esta vez no hace falta que te ayude, brilla, que lo haces muy bien.

sábado, 22 de marzo de 2014

Mecheros rojos.

Érase una vez en no se dónde, él al pie del cañón, ella por encima de todo, las horas muy lentas y el humo espeso. Él quiere un abrazo, ella otro cigarro. Él tiene el mechero, ella el cobijo que ansioso busca. ¿Ironía? no, solo ganas de joder.
-Abrázame-dice él.
-Dame fuego-dice ella, con el cigarro entre los labios.
Alarga el brazo y le pasa el mechero, el rojo, el de ligar, aunque esta vez no le sirva de mucho. Ella se enciende el cigarro y se lo devuelve.
-¿Por qué tienes un mechero si no fumas?-dice ella con el humo aún dentro.
-Para que me lo pidas.
-Predecible-expulsa el humo.-yo no abrazo-
Silencio, grillos, noche, tabaco. Miran al horizonte, con frío y con las rodillas pegadas al pecho.
-Tú no abrazas, yo no fumo, sin duda estamos hechos el uno para el otro.


Se besaron, con mucho amor y poco humo.


De cuando bailas.

La vi grande, eterna, cabal. Entera en sus entrañas y no tanto en su sonrisa, tal vez no tan forzada como tenue, tal vez no tan inocente como frívola.
Juraría que se quiere, pero muy por dentro, tanto que ni se nota, que ni lo muestra, que ni lo sabe.
Sutil, eso es, y por lo mismo temible, no sé si por ella misma o por la dureza que pretende mostrar y que a veces se le escapa porque, y esta vez no tan en el fondo, es dulce. Es dulce sin querer y agridulce y salada queriendo.
¿Cómo alguien, supuestamente humano, puede llegar a ser tan dual? 
Máscaras de quita y pon constante, fachadas no tan duras, tal vez zonas de sombra no demasiado bien disimuladas.
El caso es que allí la vi, a ella, de una sola pieza, muy suya y muy humilde, dando pedacitos de su alma, bastante grandes para lo que estamos acostumbrados a recibir de alguien, sin coste, sin equivalencia.
Su cuerpo quería derribar el aire, pero sus ojos pedían a gritos algo que ningún ser de este universo habría sido capaz de entender a excepción de ella misma, aunque cada vez me cuesta más creer que sepa lo que quiere. A lo mejor no lo quiere saber y le da miedo, a lo mejor se teme a si misma, o a ese trozo de infierno que pretende esconder y a veces no puede. Tal vez no quiere guerras, porque bastante tiene con las batallas internas que le inundan cada noche, a cada hora, a cualquier segundo.
Te juro que tiene fuego, de ese que te calienta en las frías noches de invierno pero que amenaza con estallar en cualquier momento.
Pero la sentí cerca, lo suficiente como para notar su frío y que este mismo me quemase. Me gustó, porque llovió en mi sobre mojado, bailó bajo mi lluvia, y ya está, no quiero decir más, porque nadie la entendería o nadie la querría entender.
Yo, que tal vez soy masoca, la quiero eterna o finita, entera o a trozos y que llueva, que me da igual, que nunca llevaré paraguas.


viernes, 21 de marzo de 2014

Un vals, maestro.

Yo voy por principios y a la deriva de tu vientre
 no necesariamente plano, pero si perfecto a mis ojos 
que te adoran y que te quieren comer el corazón,
 que ya no tiene espinas de Machado 
porque la vida es demasiado fea
 como para compararse con tan bellas metáforas.
 Ojo que para bella ya estás tú,
 que no te hará falta abuela conmigo preciosa,
 que ni una rosa,
 es comparable a la afilada dulzura de tu pelo,
 que nunca llevarás velo,
 que nunca subirás a un altar.

Tú subirás al Everest de mi mano y saltarás a la luna,
a la cuna de nuestro romance,
al comienzo de la mas dolorosa locura, pura;
dura mi felicidad y la de mis brazos,
si te agarran claro,
que lejos no me gustas, o sí,
pero te prefiero cerca, hundida,
pero en mi pecho,
en mi escondite,
en el nuestro; 
Maestro, cuando quiera,
tóqueme el vals de su sonrisa,
de su brisa, sin prisa.