Creo que llegar tarde sigue siendo la mejor opción, que la lluvia nunca duele si es bajo tu techo, o tu pecho y que los abrazos largos saben mejor si son sin razón. Que lo fácil es llegar y lo difícil mantenerse, sobretodo si es mirarte a los ojos sin mostrar una pizca de debilidad, o de maldad, aunque en realidad no tenga. Las horas pasan, el fuego seguirá quemando y el frío acabará siendo la mejor opción, porque ablanda, porque dan ganas de frenar, de 5 minutos más de la cuenta, de llegar tarde, pero de llegar, y abrazarte, de que llueva y lo que surja, de abrazarte otra vez, y otra vez, y otra vez...
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